Hay muchas formas de entender el retro entre las cuales se encuentra el coleccionismo. Y en este caso, por desgracia, hay mas máquinas que cajas en las que venían originalmente, que teniendo en cuenta la vinculación emocional con el sistema se comprende que se quiera el “paquete completo” de la experiencia. Una de las formas de subsanar esto es con replicas lo mas cercanas posibles a la original. Por así decirlo, “emularla” de forma que aun sabiendo que no es la original, permita recrear las sensaciones de ver y manipular el aparato en su lugar de almacenamiento.
Y con esta premisa, teniendo en cuenta además mis limitaciones dentro del mundo de la edición gráfica, del que soy usuario eventual, me embarqué en la tarea de replicar una cubierta de las cajas de ordenadores clásicos, a mi juicio realmente complicada, la del ORIC-1, para, con posterioridad, buscar la forma de hacer la caja contenedora del aparato.
Físicamente la caja original del Oric-1 está compuesta por dos piezas de poliestireno expandido que al apilarlas forman el bloque contenedor que se enfunda con una lámina impresa en forma de tubo rectangular, que sujeta el conjunto conformándolo como una sola unidad.






