Canarias Go Retro: De cómo un paquete, dos caballeros del mismo nombre y otras singulares circunstancias destaparon el secreto de AMD

miércoles, 30 de septiembre de 2026

De cómo un paquete, dos caballeros del mismo nombre y otras singulares circunstancias destaparon el secreto de AMD

 



En este hotelito de California se gestó

uno de los momentos más rocambolescos

de la historia de la Informática.



De cómo se llegó hasta aquí:


   Intel, fundada en 1968, fue una de las empresas pioneras en el desarrollo de microprocesadores. En 1978 presentó el 8086, origen de la arquitectura x86, y posteriormente desarrolló el 80286 y el 80386, lanzado en 1985.




   AMD, fundada en 1969, también se había convertido en un importante fabricante de semiconductores. Durante los primeros años de expansión del mercado de los PC, ambas compañías mantuvieron una relación de colaboración basada en el concepto de "second sourcing": el fabricante de un procesador concedía a otra empresa una licencia para fabricarlo, de manera que los clientes dispusieran de una segunda fuente de suministro.




   El modelo era especialmente importante para grandes fabricantes como IBM, que no querían depender de un único proveedor de componentes críticos. En 1981 Intel recurrió a AMD para que actuara como segundo fabricante de sus procesadores, y ambas compañías formalizaron en 1982 un acuerdo de intercambio tecnológico y licencias cruzadas. AMD obtuvo así los derechos para fabricar procesadores Intel como el 8086, el 8088 y, posteriormente, el 80286, pagando los correspondientes royalties.




   El acuerdo, sin embargo, no consistía simplemente en que AMD fabricara todo lo que Intel diseñara. Era un sistema recíproco mediante el cual las dos compañías podían obtener derechos sobre productos de la otra, utilizando incluso un sistema de puntos basado en la complejidad de los chips. En la práctica, AMD se convirtió en un segundo proveedor de los procesadores x86 de Intel, mientras ambas empresas continuaban desarrollando sus propios productos. 




   La relación comenzó a deteriorarse cuando Intel desarrolló el 80386, su nuevo procesador de 32 bits. AMD consideraba que el acuerdo de tecnología de 1982 le daba derecho a continuar accediendo a los productos de Intel bajo determinadas condiciones. Intel, por su parte, sostuvo que AMD no tenía derecho a fabricar el 386 y comenzó a limitar el acceso de AMD a determinadas tecnologías necesarias para producirlo.




   El desacuerdo desembocó en una larga batalla legal y arbitral. AMD llegó a solicitar formalmente que se reconocieran sus derechos derivados del acuerdo, mientras Intel defendía que sus obligaciones no incluían necesariamente el 386. El conflicto se prolongó durante años y acabaría determinándose que Intel había incumplido determinadas obligaciones del acuerdo de 1982.



   Ante la imposibilidad de obtener directamente de Intel todo lo necesario para fabricar el 386, AMD optó por otra vía: desarrollar su propio procesador compatible mediante ingeniería inversa.


   El resultado fue el AM386. AMD consiguió reproducir la compatibilidad con el 80386 sin limitarse a fabricar bajo licencia el chip de Intel. Y el enfrentamiento adquirió entonces una nueva dimensión: ya no se trataba solamente de los derechos de un segundo fabricante, sino de si AMD podía comercializar su propio procesador compatible con el 386 y qué elementos de la tecnología de Intel podían formar parte de ese diseño.





   El AM386 terminó llegando al mercado en 1991 y, en algunas versiones, alcanzó velocidades de hasta 40 MHz (yo tuve uno), mientras que las versiones de Intel 386 disponibles entonces llegaban a frecuencias inferiores. 






   La rivalidad había pasado así de una relación de colaboración —Intel diseñaba y AMD fabricaba bajo licencia— a una competencia directa por el mismo mercado y, en el caso del 386, por los derechos legales sobre una de las arquitecturas de procesadores más importantes de la época.


   Y fue en medio de esta disputa, cuando ambas compañías ya estaban enfrentadas en los tribunales, cuando ocurrió el episodio del paquete del hotel Hilton.





El paquete que desató una guerra de procesadores:





   Según comenta la Vieja del Visillo versión californiana, Intel descubrió que AMD desarrollaba en secreto el AM386 de una manera que parece escrita por un guionista después de una ruta por el Norte de Tenerife el día de San Andrés: un paquete de hotel, dos hombres llamados Mike Webb y una coincidencia capaz de hacer sudar a cualquier departamento de seguridad.


La historia ocurrió en el otoño de 1990, en el Hilton de Sunnyvale, California.



(por licores que no sea)


Un paquete bastante confidencial.


   Un director de marketing de AMD llamado Mike Webb que se alojaba en dicho hotel, hizo el check-out y se marchó, al parecer se habían agotado las Ambrosías.


   Poco después llegó un paquete de AMD dirigido a él. Dentro había material publicitario y documentación confidencial sobre el AM386, el procesador que AMD desarrollaba en secreto mediante ingeniería inversa del Intel 386.


   Hasta aquí, todo bien.


    El problema no fue que Mike Webb ya no estaba allí. El problema es que Mike Webb estaba allí.




   La recepción decidió reenviar el paquete. Una tarea sencilla, salvo por un pequeño detalle: lo recibió otro huésped que estaba abandonando el hotel en ese momento y se llamaba... Mike Webb. Y ese segundo Mike Webb trabajaba para Intel.



(Entregar documentación confidencial de AMD a un empleado de Intel es lo normal)


   El segundo Webb abrió el paquete y descubrió que AMD estaba preparando un clon del 386.


—Esto no es mío.

Pausa...

—Pero sí que es interesante.


   
   El material terminó inmediatamente en manos del departamento legal de Intel.



AMD no se ríe.


   AMD nunca se creyó demasiado la versión del "paquete equivocado".


   Desde su perspectiva, aquello era espionaje industrial, no una desafortunada confusión entre dos Mike Webb. Una postura sospechosa a la par que comprensible cuando la confidencialidad de tu nuevo procesador acaba de aterrizar, por accidente, en manos de tu principal competidor.


Y entonces llegaron los abogados.




   En octubre de 1990, Intel demandó formalmente a AMD por la utilización de la cifra "386" en su nuevo procesador.


   Y así fue como una guerra tecnológica entre dos gigantes de los semiconductores acabó teniendo como pieza clave algo que ningún ingeniero había previsto:


"Un paquete, dos caballeros del mismo nombre

 y otras singulares circunstancias destaparon el secreto de AMD"




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